11.28.2011

ANATOMÍA DE MI ULTRA



Rafael Cansinos Assens lanzando el Ultraismo en las tertulias del Café Colonial en Madrid junto a Guillermo de Torre, Ernesto Lopez-Parra, Gerardo Diego, Pedro Garfias, Oliverio Girondo, Lucia Sanchez Saornil y Juan Larrea.

No es, hasta la llegada de Jorge Luis Borges a Mallorca a principios de la década del veinte y su amistad con Jacobo Sureda serían determinantes, no sólo para la incorporación del primero a la corriente -que se formaliza con la publicación. El ultraísmo era afín al creacionismo, del poeta chileno Vicente Huidobro, quien pasó por las tertulias de los ultraístas. Huidobro pretendía que un poema fuera siempre un objeto nuevo y distinto a los demás

Anatomía de mi ultra por Jorge Luis Borges

La estética es el andamiaje de los argumentos edificados a posteriori para legitimar los juicios que hace nuestra intuición sobre las manifestaciones de arte. Esto, en lo referente al crítico. En lo que atañe a los artistas, el caso cambia. Puede asumir todas las formas entre aquellos dos polos antagónicos de la mentalidad, que son el polo impresionista y el polo expresionista. En el primero, el individuo se abandona al ambiente; en el segundo, el ambiente es el instrumento del individuo. (De paso, es curioso constatar que los escritores autobiográficos, los que más alarde hacen de su individualidad recia, son en el fondo los más sujetos a las realidades tangibles. Verbigracia, Baroja.) Sólo hay, pues, dos estéticas: la estética pasiva de los espejos y la estética activa de los prismas. Ambas pueden existir juntas. Así, en la renovación actual literaria -esencialmente expresionista- el futurismo, con su exaltación de la objetividad cinética de nuestro siglo, representa la tendencia pasiva, mansa, de sumisión al medio...
Ya cimentadas estas bases, enunciaré las intenciones de mis esfuerzos líricos.
Yo busco en ellos la sensación en sí, y no la descripción de las premisas espaciales o temporales que la rodean. Siempre ha sido costumbre de los poetas ejecutar una reversión del proceso emotivo que se haE operado en su conciencia; es decir, volver de la emoción a la sensación y de ésta a los agentes que la causaron. Yo -y nótese bien que hablo de intentos y no de realizaciones colmadas- anhelo un arte que traduzca la emoción desnuda, depurada de los adicionales datos que preceden. Un arte que rehuyese lo dérmico, lo metafísico y los últimplanos egocéntricos o mordaces.
Para esto -como para toda poesía- hay dos imprescindibles medios: el ritmo y la metáfora. El elemento acústico y el elemento luminoso.
El ritmo: no encarcelado en los pentagramas de la métrica, sir ondulante, suelto, redimido, bruscamente truncado.
La metáfora: esa curva verbal que traza casi siempre entre dos puntos-espirituales- el camino más breve.


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